lunes, 22 de octubre de 2012

Educar a un preescolar para la actividad física

Los niños de preescolar tienen mucha energía que utilizan de una forma más organizada que cuando solo tenían uno o dos años. En lugar de limitarse a corretear por el patio, se dispone de las habilidades físicas y de la coordinación necesarias para montar en triciclo o perseguir una mariposa.
También están descubriendo qué significa jugar con un amigo en vez de hacerlo solo junto a otro niño, como hacían cuando tenían uno o dos años. Relacionándose con otros niños, desarrollan importantes habilidades sociales, como ser capaz de compartir o de respetar los turnos. A pesar de los conflictos ocasionales, los niños aprenden a cooperar y a relacionarse durante el juego.

Ayudar a los niños a desarrollar nuevas habilidades

Los niños de preescolar van desarrollando importantes habilidades motoras a medida que van creciendo. Entre las nuevas habilidades que podría manifestar se incluyen saltar, brincar, ir a la pata coja, agarrar pelotas al aire, dar volteretas o mantener el equilibrio sobre un pie. Ayude a su hijo a practicar estas habilidades jugando y haciendo ejercicio con él.
Cuando vaya de paseo con su hijo, es posible que el pequeño se queje de lo cansado que está, pero lo más probable es que sus quejas solo se deban al aburrimiento. Caminar a buen ritmo puede carecer completamente de interés, de modo que pruebe los siguientes consejos para animar los paseos familiares:
  • Convierta el paseo en una búsqueda del tesoro, proponiéndole a su hijo elementos a encontrar, como una puerta roja, un gato, una bandera o algo que sea cuadrado.
  • Canten canciones o reciten poemas o rimas durante el paseo.
  • Combine el paseo con saltos, breves carreras y desplazamientos a pata coja y hacia atrás.
  • Convierta el paseo familiar en una experiencia matemática, enfatizando el uso de los números y el cómputo de objetos: ¿Cuántas ventanas hay en la puerta del garaje? ¿Qué número hay escrito sobre la puerta de esa casa?
Este tipo de actividades, aparte de ser divertidas, ayudan a preparar a los niños para la enseñanza primaria.

¿Qué cantidad de actividad se considera suficiente?

La Asociación Nacional para el Deporte y la Educación Física de EE.UU (NASPE, por sus siglas en inglés) ofrece las siguientes recomendaciones para los niños de preescolar, afirmando que deberían:
  • acumular un mínimo de 60 minutos de actividad física estructurada (es decir, organizada por usted u otro adulto) al día.
  • implicarse en un mínimo de una hora —y hasta de varias horas seguidas— de juego libre cada día.
  • no estar inactivos más de una hora seguida, a no ser que estén durmiendo.
Limite el tiempo que su hijo dedica a ver la televisión (lo que también abarca los vídeos y los DVD), utilizar el ordenador y jugar a videojuegos a no más de entre una y dos horas al día.

Juego estructurado

Los niños tienden a participar en juegos estructurados en las guarderías y en las clases infantiles, como el juego de las sillas, juegos de baile y muchos más. Considere la posibilidad de inscribir a su hijo en clases de baile o de psicomotricidad para preescolares.
Su hijo también puede participar en juegos estructurados en su propia casa. Si disponen de patio exterior o terraza, jueguen los dos juntos o practiquen habilidades motoras, como lanzar y coger pelotas al vuelo. A los niños de preescolar también les encanta jugar en parques infantiles.
A pesar de que muchos niños prefieren el exterior, también se pueden organizar muchas actividades divertidas en el interior: carreras de obstáculos apropiadas para su edad, búsquedas del tesoro, fortalezas construidas con sábanas, cajas y sillas. Establezca un área de juegos en su casa y despéjela de objetos que se puedan romper.
He aquí algunas ideas más para el juego estructurado:
  • jugar a botar la pelota y a agarrarla al vuelo
  • utilizar aviones de papel para practicar la conducta de tirarlos y agarrarlos al vuelo
  • mantener el equilibrio llevando un saquito de arroz encima de la cabeza mientras uno se desplaza; este juego se puede convertir en un reto más atractivo construyendo un sencillo circuito de slalom
  • jugar a quedarse congelado mientras se baila
  • jugar a la carretilla, sosteniendo las piernas del niño mientras él se desplaza hacia delante apoyándose en las manos
Muchos padres prefieren inscribir a sus hijos en deportes organizados. Aunque hay algunas ligas abiertas a niños de solo 4 años, los deportes organizados no son recomendables hasta que los niños sean un poco mayores. Los niños de preescolar no entienden las reglas complejas y a menudo carecen de la atención, las habilidades y la coordinación necesarias para practicar este tipo de deportes.
Si decide inscribir a su hijo de preescolar en un equipo deportivo, como uno de béisbol o de fútbol, asegúrese de que ponen el énfasis en ayudar a los niños a adquirir habilidades físicas básicas, como correr, y habilidades sociales fundamentales, como seguir reglas y respetar los turnos.
Si su hijo todavía no está preparado para participar en un equipo o no le interesan los deportes, considere la posibilidad de centrarse en ayudarle a seguir trabajando las habilidades motoras fundamentales, como saltar a pata coja, mantener el equilibrio sobre un pie, agarrar pelotas al vuelo, dar volteretas y tal vez montar en triciclo o en bicicleta. Si quiere enseñar a un preescolar a jugar a béisbol, empiece enseñándole las habilidades básicas implicadas en este deporte, como lanzar la pelota, agarrarla al vuelo y golpearla con el bate. Luego, cuando su hijo juegue un partido, no se preocupe si no llega a la primera base, basta con que corra en la dirección adecuada.

Juego no estructurado

El juego no estructurado consiste en dejar a los niños jugar libremente en un ambiente seguro. Durante este tipo de juego, se les debe permitir elegir entre variedad de actividades físicas, como explorar, jugar al aire libre o bailar por la cocina.
Durante el juego simbólico (o de simulación), a los niños pequeños a menudo les gusta adoptar roles específicos de género, ya que se están empezando a identificar con los miembros de su propio género. Una niña puede hacer ver que es su madre simulando “trabajar” en el jardín, mientras que un niño puede imitar a su padre simulando cortar el césped.
Es evidente que su hijo está pendiente de cómo pasan el tiempo sus padres, de modo que dele un buen ejemplo haciendo ejercicio con regularidad. Los niños que se dan cuenta de que sus padres practican actividades físicas es natural que también quieran practicar este tipo de actividades.

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