jueves, 8 de agosto de 2013
martes, 25 de junio de 2013
Relacionan el aire contaminado con el riesgo de autismo
Publicado 19/06/13 15:00 - Por Denise Mann, Reportero de Healthday
MARTES, 18 de junio (HealthDay News) -- Las mujeres embarazadas que viven en áreas llenas de esmog presentan el doble de probabilidades de tener hijos autistas, sugiere un estudio reciente.
"El estudio no prueba que la contaminación aumente el riesgo de autismo. Halló una asociación", advirtió la investigadora líder, Andrea Roberts, asociada de investigación de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston. "Agrega peso a la evidencia de que quizás algo de la contaminación atmosférica aumenta el riesgo de autismo".
Los investigadores compararon la exposición a la contaminación atmosférica de 325 mujeres que tenían un hijo con autismo y de 22,000 mujeres que no. Las mujeres eran participantes del Estudio de salud de las enfermeras II. Los contaminantes medidos incluyeron la materia particulada del diesel, el plomo, el manganeso, el mercurio, el cloruro de metileno, y una medida combinada de la exposición a los metales.
Entre el 20 y el 60 por ciento de las mujeres vivían en áreas que se consideraban altamente contaminadas. Y el estudio mostró que las mujeres que vivían en el 20 por ciento de las ubicaciones que tenían los niveles más altos de particulados de diesel o de mercurio en el aire presentaban el doble de probabilidades de tener un hijo autista, en comparación con las que vivían en el 20 por ciento de las áreas con los niveles más bajos de esos contaminantes.
Además, las que vivían en el 20 por ciento de las ubicaciones con los niveles más altos de plomo, manganeso, cloruro de metileno y la exposición combinada a los metales tenían alrededor de un 50 por ciento más de probabilidades de tener un hijo autista que las que vivían en el 20 por ciento de las áreas con las concentraciones más bajas.
Los hallazgos se sostuvieron incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores que se sabe que afectan el riesgo de autismo, como los ingresos, la educación y el tabaquismo durante el embarazo. En general, la asociación fue más firme entre los chicos que entre las chicas, pero el número de chicas incluidas en el estudio fue demasiado bajo como para sacar alguna conclusión en firme.
Los hallazgos, que aparecen en la edición en línea del 18 de junio de la revista Environmental Health Perspectives, amplían la creciente investigación que sugiere que el aire que las mujeres respiran durante el embarazo es uno de muchos factores vinculados con el riesgo de autismo. Estudios anteriores han mostrado que las mujeres embarazadas que viven en áreas contaminadas o cerca de las autopistas son más propensas a tener un hijo autista, pero los estudios se llevaron a cabo regionalmente. Estos datos recientes son nacionales.
Todavía no está claro exactamente cómo, o incluso si, la contaminación atmosférica afecta al cerebro en desarrollo. "Por definición, la contaminación no es buena para nosotros", apuntó Roberts.
Aún así, el aumento general en el riesgo de autismo que se puede atribuir a la contaminación es bajo. "Digamos que el riesgo de una mujer de tener un hijo autista es de uno de cada 100, las mujeres que viven en las ciudades más contaminadas tienen un riesgo que es de alrededor de uno de cada 50, lo que significa que 49 niños no tendrán autismo", comentó Roberts.
"Aunque el riesgo se duplique, sigue siendo bajo", explicó.
Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. calculan actualmente que alrededor de uno de cada 50 niños entre los 6 y los 17 años de edad de EE. UU. tiene un trastorno del espectro autista, un término que denomina a un gran conjunto de trastornos que pueden variar de leves a graves, y que afectan a las habilidades sociales y de la comunicación.
Otra experta también instó a la precaución al interpretar los nuevos hallazgos.
"Hay muchos genes, probablemente cientos, y muchos factores ambientales, probablemente cientos, que aumentan el riesgo de autismo", señaló Alycia Halladay, directora principal de ciencias ambientales y clínicas del grupo de defensoría Autism Speaks. "El mensaje real es que muchas cosas pueden provocar autismo, en específico la genética y el medioambiente, y la interacción de ambas cosas".
Laura Anthony, directora asociada del Centro de Trastornos del Espectro Autista del Centro Médico Pediátrico Nacional, en Washington, D.C., dijo que esos riesgos se acumulan durante el embarazo, el parto y en el primer mes de vida del recién nacido. "Todo apunta a que es el periodo crítico. Es el momento en que el cerebro es más sensible porque aún está en desarrollo", comentó.
Los nuevos hallazgos no significan que las mujeres embarazadas deban mudarse a la montaña para evitar el esmog, añadió Anthony. "Aunque viva en un lugar rural, podría exponerse a la contaminación mientras conduce, o quizás viva en un campo justo al lado de una planta [o fábrica]", señaló. "Todos debemos hacer campañas por un aire más limpio, por muchos motivos".
El Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Steven y Alexandra Cohen en Lake Success, Nueva York, afirmó que los nuevos hallazgos añaden peso a estudios anteriores que observaron la conexión entre la exposición prenatal a los contaminantes aéreos y el autismo posterior.
"Aunque sí validan y afirman lo que otros estudios han encontrado, en el autismo se han identificado muchos factores de riesgo y causas genéticas", comentó Adesman. "Incluso ante la potencia de este estudio, los padres no pueden suponer que la mayoría de casos de autismo se deban a los contaminantes aéreos. Sugerir que la madre se mude o que no respire ese aire es algo más fácil de decir que de hacer"
Autismo, ABP
José Treviño Núm. 120, Colonia Chepevera
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Tel. (81) 83 46 30 31
viernes, 31 de mayo de 2013
Jacob Barnett, el Albert Einstein con autismo
Redacción
>
> BBC Mundo
>
> Martes, 14 de mayo de 2013
>
> [Jacob Barnett]
>
> Jacob dejó de comunicarse a los 2 años, cuando fue diagnosticado con autismo. Cuando recuperó el habla, aprendió a hablar cuatro idiomas.
>
> Jacob Barnett fue diagnosticado con autismo grave con apenas 2 años y los expertos dijeron que tal vez nunca podría leer o atarse los zapatos. A sus 14 años, el joven Barnett estudia un doctorado en física cuántica.
>
> La mente brillante de este niño prodigio de Indiana, Estados Unidos, estuvo a punto de perderse en una enfermedad a la que a menudo los padres no saben cómo hacer frente.
>
>
> Desde que fue diagnosticado, Jacob Barnett -Jake, para los amigos- no volvió a hablar.
>
> Fueron largas las horas que pasaba Jacob en casa rodeado de expertos en educación especial que le guiaban en una suerte de terapia interminable con estrictos ejercicios, centrados en desarrollar sus habilidades más básicas, para sacar al niño de lo que se creía era una enfermedad que le marcaría toda la vida.
>
> "Cuando Jacob volvió a hablar, lo hizo en cuatro idiomas", aseguró su madre, Kristine Barnett en una entrevista con la BBC.
>
> Entonces, Barnett ya se había dado cuenta del talento especial de su hijo.
>
> Desde pequeño, cuenta Kristine Barnett, "memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos".
>
> "Jacob memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos"
>
> Kristine Barnett, madre de Jacob.
>
> Recitar de carrerilla el alfabeto de principio a fin -incluido de la Z a la A- o dibujar patrones matemáticos en el suelo con una cuerda eran ejercicios de lo más común para Jacob Barnett, que se entrenaba en el silencio del autismo.
>
> Una vez superó la barrera del habla a los 4 años, Jacob comenzó un sobresaliente aprendizaje que lo llevaría a la Universidad con apenas 11 años.
>
> Un año después ya recibía un sueldo como investigador de física cuántica y ayudaba a alumnos de la Universidad en sus trabajos como "profesor adjunto".
>
> Ahora, a sus 14 años, este estudiante de la Universidad de Indiana está cursando un doctorado en física cuántica "de la mano de su tutor", como concreta el joven a la BBC.
>
> Criar a un genio
> [Jacob Barnett y su madre]
>
> La madre del niño prodigio, Kristine Barnett, recoge su historia en un libro en el que cuenta las dificultades y los espectaculares descubrimientos por los que ha pasado desde que su hijo fue diagnosticado con autismo moderado, casi grave.
>
> Las noticias fueron devastadoras para la familia.
>
> Como dijo al programa de televisión BBC Breakfast, en un principio tuvo dificultades para encontrar la educación adecuada para Jacob.
>
> Tras lidiar con terapeutas diariamente, Kristine Barnett decidió ocuparse de la educación de su hijo y prepararle para entrar a la escuela con otros niños: se habían olvidado de proporcionarle una niñez como la de los demás.
>
> "¿Por qué nos empeñábamos en 'arreglar' a Jacob? Cada vez se encerraba más en sí mismo, se acurrucaba entre libros en los rincones de la casa y ya no jugaba con sus amigos", apuntó la madre.
>
> El secreto para ayudarle a brillar fue centrarse en los aspectos positivos de Jacob y permitir al niño hacer lo que mejor sabía: llenar el suelo y las paredes de modelos matemáticos.
>
> "Sólo rodeando a los niños de amor y de lo que les gusta se podrá sacar lo mejor de ellos"
>
> Kristine Barnett, madre de Jacob
>
> Jacob sabía lo que hacía. "Para mí, aquellos patrones tenían mucho sentido".
>
> Fue su madre la primera en darse cuenta del diamante en bruto que tenía en casa.
>
> "Salimos un día a ver las estrellas. Nos tumbamos sobre el techo del auto, escuchando jazz, y pasamos un tiempo madre e hijo fabuloso. Meses después, fuimos a un planetario local y Jacob alzó la mano para responder a todas las preguntas que un profesor hacía a un grupo de alumnos. Eran conceptos complejos de física que un niño de 3 años y medio no alcanza a comprender", apuntó.
>
> "El problema planteado en aquella clase era trivial", dijo mientras reía nervioso.
>
> Cuando cumplió los 8 años, la obsesión por el Universo le había invadido hasta el punto que comenzó a ir a clases en la Universidad. Se sentaba en la última fila, en silencio, pero no podía evitar responder a todas las preguntas del profesor. No fallaba una.
>
> Para Kristine Barnett, que supo manejar la mente extraordinaria de Jacob y lidiar con su enfermedad, todos los niños "tienen un don especial".
>
> Lo mejor, dice, es saber rodearlos de "muchosidad" que ella lo atribuye a una gran cantidad de cosas que el niño o la niña adoren -música, arte... "Sólo así se podrá sacar lo mejor de ellos".
>
> Los expertos aseguran que Jacob Barnett, quien quiere dedicar su vida a la Física, tiene un coeficiente intelectual superior al de Albert Einstein y lo señalan como posible futuro ganador del premio Nobel por su teoría original sobre astrofísica, que desarrolló con 12 años, una edad en la que los intereses de un joven están siempre fuera de las aulas.
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> BBC Mundo
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> Martes, 14 de mayo de 2013
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> [Jacob Barnett]
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> Jacob dejó de comunicarse a los 2 años, cuando fue diagnosticado con autismo. Cuando recuperó el habla, aprendió a hablar cuatro idiomas.
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> Jacob Barnett fue diagnosticado con autismo grave con apenas 2 años y los expertos dijeron que tal vez nunca podría leer o atarse los zapatos. A sus 14 años, el joven Barnett estudia un doctorado en física cuántica.
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> La mente brillante de este niño prodigio de Indiana, Estados Unidos, estuvo a punto de perderse en una enfermedad a la que a menudo los padres no saben cómo hacer frente.
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> Desde que fue diagnosticado, Jacob Barnett -Jake, para los amigos- no volvió a hablar.
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> Fueron largas las horas que pasaba Jacob en casa rodeado de expertos en educación especial que le guiaban en una suerte de terapia interminable con estrictos ejercicios, centrados en desarrollar sus habilidades más básicas, para sacar al niño de lo que se creía era una enfermedad que le marcaría toda la vida.
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> "Cuando Jacob volvió a hablar, lo hizo en cuatro idiomas", aseguró su madre, Kristine Barnett en una entrevista con la BBC.
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> Entonces, Barnett ya se había dado cuenta del talento especial de su hijo.
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> Desde pequeño, cuenta Kristine Barnett, "memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos".
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> "Jacob memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos"
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> Kristine Barnett, madre de Jacob.
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> Recitar de carrerilla el alfabeto de principio a fin -incluido de la Z a la A- o dibujar patrones matemáticos en el suelo con una cuerda eran ejercicios de lo más común para Jacob Barnett, que se entrenaba en el silencio del autismo.
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> Una vez superó la barrera del habla a los 4 años, Jacob comenzó un sobresaliente aprendizaje que lo llevaría a la Universidad con apenas 11 años.
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> Un año después ya recibía un sueldo como investigador de física cuántica y ayudaba a alumnos de la Universidad en sus trabajos como "profesor adjunto".
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> Ahora, a sus 14 años, este estudiante de la Universidad de Indiana está cursando un doctorado en física cuántica "de la mano de su tutor", como concreta el joven a la BBC.
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> Criar a un genio
> [Jacob Barnett y su madre]
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> La madre del niño prodigio, Kristine Barnett, recoge su historia en un libro en el que cuenta las dificultades y los espectaculares descubrimientos por los que ha pasado desde que su hijo fue diagnosticado con autismo moderado, casi grave.
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> Las noticias fueron devastadoras para la familia.
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> Como dijo al programa de televisión BBC Breakfast, en un principio tuvo dificultades para encontrar la educación adecuada para Jacob.
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> Tras lidiar con terapeutas diariamente, Kristine Barnett decidió ocuparse de la educación de su hijo y prepararle para entrar a la escuela con otros niños: se habían olvidado de proporcionarle una niñez como la de los demás.
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> "¿Por qué nos empeñábamos en 'arreglar' a Jacob? Cada vez se encerraba más en sí mismo, se acurrucaba entre libros en los rincones de la casa y ya no jugaba con sus amigos", apuntó la madre.
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> El secreto para ayudarle a brillar fue centrarse en los aspectos positivos de Jacob y permitir al niño hacer lo que mejor sabía: llenar el suelo y las paredes de modelos matemáticos.
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> "Sólo rodeando a los niños de amor y de lo que les gusta se podrá sacar lo mejor de ellos"
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> Kristine Barnett, madre de Jacob
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> Jacob sabía lo que hacía. "Para mí, aquellos patrones tenían mucho sentido".
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> Fue su madre la primera en darse cuenta del diamante en bruto que tenía en casa.
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> "Salimos un día a ver las estrellas. Nos tumbamos sobre el techo del auto, escuchando jazz, y pasamos un tiempo madre e hijo fabuloso. Meses después, fuimos a un planetario local y Jacob alzó la mano para responder a todas las preguntas que un profesor hacía a un grupo de alumnos. Eran conceptos complejos de física que un niño de 3 años y medio no alcanza a comprender", apuntó.
>
> "El problema planteado en aquella clase era trivial", dijo mientras reía nervioso.
>
> Cuando cumplió los 8 años, la obsesión por el Universo le había invadido hasta el punto que comenzó a ir a clases en la Universidad. Se sentaba en la última fila, en silencio, pero no podía evitar responder a todas las preguntas del profesor. No fallaba una.
>
> Para Kristine Barnett, que supo manejar la mente extraordinaria de Jacob y lidiar con su enfermedad, todos los niños "tienen un don especial".
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> Lo mejor, dice, es saber rodearlos de "muchosidad" que ella lo atribuye a una gran cantidad de cosas que el niño o la niña adoren -música, arte... "Sólo así se podrá sacar lo mejor de ellos".
>
> Los expertos aseguran que Jacob Barnett, quien quiere dedicar su vida a la Física, tiene un coeficiente intelectual superior al de Albert Einstein y lo señalan como posible futuro ganador del premio Nobel por su teoría original sobre astrofísica, que desarrolló con 12 años, una edad en la que los intereses de un joven están siempre fuera de las aulas.
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Autismo, ABP
José
Treviño Núm. 120, Colonia Chepevera
Monterrey,
Nuevo León
C.P.
64030
Tel.
(81) 83 46 30 31
jueves, 25 de abril de 2013
Desayuno Explicado de manera fantástica por una endocrinóloga..
RIIINNNGGGG!!!!!!!!!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
"Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible'"..............
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.
Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico.
Cortisona, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.
ASÍ QUE YA LO SABES AHORA...NUNCA MÁS SALGAS SIN DESAYUNAR, TU ORGANISMO TE LO AGRADECERÁ Y COMPENSARÁ CON MAYOR SALUD, LA MISMA QUE PODRÁS DISFRUTAR VIVIENDO MÁS TIEMPO Y SANO PARA QUE CONVIVAS CON TUS SERES QUERIDOS... DESAYUNANDO TEMPRANO, LLEVARÁS ENERGÍA SUFICIENTE, LA MISMA QUE TE AYUDARÁ A QUE TU MENTE SEA MÁS ÁGIL, TUS PENSAMIENTOS MÁS ESPONTÁNEOS, TU CUERPO MÁS RELAJADO, CON MAYOR FACILIDAD DE MOVIMIENTO Y POR LÓGICA... TE ESTRESARÁS MENOS.
Fuente: Dra. Daniela Jakubowic (Endocrinóloga)
miércoles, 3 de abril de 2013
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